El propietario de la modesta tienda de electrodomésticos levanta la persiana de su negocio a las diez menos cuarto de la mañana. Enciende las luces, desconecta la alarma y vuelve a bajar la persiana para impedir la entrada de los clientes, pues la tienda no abre al público hasta las diez. Barre el suelo y limpia con un trapo las huellas dactilares que ensucian las pantallas de plasma. Caga mientras ojea el periódico en el diminuto baño del fondo. Consulta su reloj de pulsera. Observa cómo una de las lavadoras se pone en marcha mágicamente y contempla, a través del cristal circular, un objeto que da vueltas zarandeado por el agua y las sacudidas del tambor. El propietario de la tienda interrumpe el programa y extrae el objeto de la lavadora. Es una camiseta de pijama, con rayas azules y blancas. La camiseta del pijama de un niño de cinco años. Son las diez menos tres minutos. Se empiezan a escuchar llantos infantiles en el interior de un lavavajillas. El propietario sostiene la camiseta mojada en sus manos mientras el miedo le araña las paredes del cráneo. Alguien golpea la persiana con insistencia. Faltan dos minutos para las diez en punto.
viernes, 6 de noviembre de 2009
jueves, 5 de noviembre de 2009
MINIHONGOS
Como podéis observar, he añadido una prótesis al blog, en la parte derecha. Historias o imágenes de menos de 140 caracteres para que las saquéis de paseo. Hongos de bolsillo. Prometo actualizaciones frecuentes.
lunes, 2 de noviembre de 2009
EL TATUAJE
El tatuaje representa a un niño sentado sobre una silla eléctrica. El niño sonríe y tiene un gorro cónico atado a la cabeza. Frente a él, una tarta con siete velas apagadas desprende siete columnas de humo casi transparente. El niño aplaude torpemente a la tarta. Se han utilizado tres colores en la confección del tatuaje: rojo, verde y azul. El tatuado no recuerda dónde o quién se lo hizo.
martes, 20 de octubre de 2009
CHISTES DE VANGUARDIA (Vol.I)
Un ejecutivo con traje y corbata pasea por el bosque y sorprende a un centauro masturbándose tras unos arbustos. Ambos se miran en silencio durante unos segundos y el centauro continúa con su tarea, ignorando al ejecutivo.
En otro plano de existencia, un centauro pasea por el bosque y sorprende a un ejecutivo con traje y corbata masturbándose tras unos arbustos. Al verse sorprendido, el ejecutivo sufre un ataque de pánico y huye torpemente, con los pantalones enredados en sus tobillos.
Un tercer plano de existencia nos revela a un ejecutivo con traje y corbata que, arrodillado tras unos arbustos, le practica una felación a un centauro. El centauro murmulla palabras ininteligibles con los ojos cerrados y lanza una diabólica carcajada.
(Incómodos carraspeos del público y tímidos aplausos aislados)
En otro plano de existencia, un centauro pasea por el bosque y sorprende a un ejecutivo con traje y corbata masturbándose tras unos arbustos. Al verse sorprendido, el ejecutivo sufre un ataque de pánico y huye torpemente, con los pantalones enredados en sus tobillos.
Un tercer plano de existencia nos revela a un ejecutivo con traje y corbata que, arrodillado tras unos arbustos, le practica una felación a un centauro. El centauro murmulla palabras ininteligibles con los ojos cerrados y lanza una diabólica carcajada.
(Incómodos carraspeos del público y tímidos aplausos aislados)
jueves, 8 de octubre de 2009
LA ALMOHADA
La Señora arrastra varias noches sin poder conciliar el sueño. Ha probado la posición fetal, la postura del muerto. Se ha hinchado a valeriana y ha descargado de internet algunos archivos de audio con música relajante. Pero cada mañana despierta con los huesos pesados y frágiles como la porcelana y los ojos preñados de sueño.
Hasta que descubre una dureza en la almohada. Un bulto duro y puntiagudo que, por alguna extraña razón, no había detectado hasta el momento. Así que la Señora enciende la luz del baño y abre la alhomada con unas tijeras. Y hay plumas, y pedazos de un material sintético. Y el craneo de una persona pequeña, demasiado grande para tratarse de la calavera de un bebé. Un craneo sanguinolento al que hay adheridos algunos trozos de carne.
Por eso la Señora decide llamar al fabricante de la almohada. Decide contactar con el número que comienza por un 902 y que un muchacho de Atención Teléfonica le ha facilitado. Y espera apoyada en el banco de la cocina mientras una voz pregrabada le indica que "Todos nuestros operadores se encuentran ocupados en este momento. Enseguida le atenderemos."
El diminuto craneo envuelto en una bolsa de plástico. El hilo musical low-fi brotando del auricular como un coro de gemidos subhumanos.
Hasta que descubre una dureza en la almohada. Un bulto duro y puntiagudo que, por alguna extraña razón, no había detectado hasta el momento. Así que la Señora enciende la luz del baño y abre la alhomada con unas tijeras. Y hay plumas, y pedazos de un material sintético. Y el craneo de una persona pequeña, demasiado grande para tratarse de la calavera de un bebé. Un craneo sanguinolento al que hay adheridos algunos trozos de carne.
Por eso la Señora decide llamar al fabricante de la almohada. Decide contactar con el número que comienza por un 902 y que un muchacho de Atención Teléfonica le ha facilitado. Y espera apoyada en el banco de la cocina mientras una voz pregrabada le indica que "Todos nuestros operadores se encuentran ocupados en este momento. Enseguida le atenderemos."
El diminuto craneo envuelto en una bolsa de plástico. El hilo musical low-fi brotando del auricular como un coro de gemidos subhumanos.
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