miércoles, 17 de junio de 2009

UN TIPO TE APUNTA A LA SIEN... (Ejemplo 3)

Una pistola con un tambor de treinta balas, un arma customizada para la ocasión. El tipo introduce una sola bala en el tambor y lo hace girar. Después te apunta a la sien y se dispone a presionar el gatillo. Tienes una posibilidad entre treinta de acabar con la cabeza reventada por una bala. Estás involucrado en una versión suave de la ruleta rusa, una versión en la que la posibilidad de morir es remota. Remota, pero no imposible. Recuerda, una entre treinta.
Pero esto no termina aquí. Justo en el momento en el que cierras los ojos esperando el click, el tipo que te apunta a la sien te da la oportunidad de decidir. Hay algo que puedes hacer para evitar someterte a la ruleta. Se trata de la amputación de tu mano izquierda. Una amputación limpia, llevada a cabo por un equipo médico competente. No te vas a desangrar, sólo te van a cortar la mano. Esa es la forma de evitar la posibilidad (remota, sí, pero no imposible) de morir. Sacrifica tu mano izquierda y nos olvidamos de la ruleta rusa. ¿Qué te parece? Tienes diez segundos para decidir a partir de ahora mismo. Ruleta o amputación. Responde ya o te golpearán en la boca con una maza medieval de pinchos. Esta gente no se anda con chiquitas.

sábado, 13 de junio de 2009

ANUNCIACIÓN

En la cima de la montaña, la niña con Síndrome de Down se arrodilla para recoger una flor de pétalos amarillos. Cuando alza la cabeza, un fogonazo de luz solar. Una explosión de humo. La Virgen María flotando en el aire, transparente como una cortina de miel.
-No te asustes, jovencita.
La niña con Síndrome de Down tiene miedo pero sonríe. Es capaz de hacer las dos cosas a la vez.
-No temas, mi pequeña.
El holograma con forma de Virgen se inclina y besa la frente de la niña. El viento sopla con fuerza, ondulando el contorno de la aparición.
-Toma el camino de vuelta a la aldea y esparce la Buena Nueva.
Plof. Otra vez el humo.
La niña con Síndrome de Down desciende la montaña, aterrada y sonriente. En la punta de su lengua se mezclan palabras sin masticar. Un tropezón, el filo de una piedra.

jueves, 11 de junio de 2009

LA SEMILLA

Alguien ofrece una silla a la señora que acaba de sufrir el mareo. Se sienta con los ojos en blanco, buscando un poco de aire dentro del círculo de desconocidos que ahora la agasajan. Un vaso de agua, manos utilizadas como abanicos, usted ahí quieta, es que con estos calores. La señora se ha desplomado en un puestecito de fruta, mientras sostenía una naranja. Entre la maraña de brazos, de revistas y folletos agitados manualmente, de preguntas sin respuesta... Una voz. La voz de un chico negro que ha abandonado su tenderete de lencería de imitación y ahora susurra al oído de la señora en voz baja para que sólo ella le pueda escuchar:
-Forestal, salvaje, íntimo. Armadura de ébano y fragmentos de neumáticos para combatir bajo la lluvia. Nenúfar, invidentes sorteándose el honor de vestir un peto vaquero. Soliloquio celtíbero. Todos esos trajes blancos manchados de trufa y ceniza que danzan como espectros al caer la tarde. El veneno de las nutrias es lo que te ofrezco en bandeja de plata. Lento, lento, como la víbora bípeda y viuda que se hace llamar David. El terror, señora. La danza, la epilepsia, unas vacaciones pagadas en los confines de un fin de semana mediocre y traumatizante. Dardos del sueño para el bebé morsa. Escupa fuego...
Y el chico negro se escurre entre la multitud y vuelve a su lugar de trabajo tras plantar la semilla de algo muy jodido en la mente de la señora.

lunes, 8 de junio de 2009

EL PRESENTADOR

Es tan sutil, tan progresivo, que los telespectadores apenas llegan a darse cuenta. Pero no hay duda: el presentador del telediario está aprovechando los bloques entre sus intervenciones para maquillarse. Lo hace mientras conectan con un corresponsal, mientras la cámara enfoca a su compañera. El rostro del apuesto presentador del telediario se parece cada vez más al de una puta violada. Primero es una capa color hueso que da palidez a su expresión, después las ojeras neo-góticas, un poco de rimel corrido sobre sus carnosos labios, algo de colorete para hundir las mejillas. Nadie en el plató parece advertir que el presentador se está convirtiendo poco a poco en una especie de muñeca de porcelana de vertedero. Cada vez que su torso inunda la pantalla, el espectador experimenta la sensación de que el atractivo periodista ha sufrido una mutación imperceptible para el ojo humano. Una especie de morphing perfecto que comienza en Pedro Piqueras y desemboca en una criatura de Tim Burton. Y, ahora, los deportes.

jueves, 4 de junio de 2009

EL VEHÍCULO

-Buenas noches.
-Buenas noches, agente.
-¿Me permite su permiso de circulación?
-¿Mi permiso de circulación? No sabía que lo necesitase para dar un paseo.
-¿Cómo dice?
-Digo que sólo estoy dando un paseo. Suelo caminar cada noche por esta zona.
-Eh... déjeme ver la documentación del vehículo.
-¿El vehículo?
-Su camión. Muéstreme los papeles del camión.
-No sé de qué me está hablando.
-¿Está conduciendo un vehículo con remolque sin papeles en regla?
-No estoy conduciendo nada, señor agente. Sólo estoy paseando.
-Bájese del vehículo.
-¿Qué vehículo?
-¡He dicho que se baje...!
-¡Ay! ¡Ay! ¡Me está haciendo daño!
-No le he tocado. Sólo trato de abrir la puerta.
-¡Suélteme!
-¡Pero si no le he...! ¡Baje inmediatamente!
-¿De dónde quiere que me baje? ¿Me está tomando el pelo?
-No me obligue a sacar el arma.