Las dos parejas de recién casados toman el sol en la cubierta del velero. Ellas miran al cielo en silencio mientras sus maridos, rubios y radiantes, conversan acerca de unas inversiones en bolsa que no acaban de cuajar. De pronto, un buzo emerge de las aguas y sube al barco no sin cierta dificultad. Lleva un par de bombonas de oxígeno amarradas a la espalda.
-¡Dios mío! ¡Tienen que ayudarme! ¡Rex Octopus ha secuestrado a Claudia!
Las mujeres se anudan la parte superior de sus bikinis. Los maridos rodean al buzo con rostros preocupados.
-Necesito que me ayuden. He de volver al Reino Alpha Nautilus antes de que...
El buzo se echa a llorar.
-Tranquilo. Cálmese y explíquenos lo que ha ocurrido.
Observen que el marido que ha tomado la palabra trata de usted al buzo. Es algo que resulta inquietante pero a la vez lógico en este contexto determinado. "Cálmese y explíquenos lo que ha ocurrido". Por algún motivo, el marido considera improcedente tratar de tú al buzo.
-¡Dios mío! ¡Tienen que ayudarme! ¡Rex Octopus ha secuestrado a Claudia!
Las mujeres se anudan la parte superior de sus bikinis. Los maridos rodean al buzo con rostros preocupados.
-Necesito que me ayuden. He de volver al Reino Alpha Nautilus antes de que...
El buzo se echa a llorar.
-Tranquilo. Cálmese y explíquenos lo que ha ocurrido.
Observen que el marido que ha tomado la palabra trata de usted al buzo. Es algo que resulta inquietante pero a la vez lógico en este contexto determinado. "Cálmese y explíquenos lo que ha ocurrido". Por algún motivo, el marido considera improcedente tratar de tú al buzo.
