viernes, 5 de julio de 2013

QUÁSAR

Para aquellos que lo habéis solicitado vuelvo a subir mi novela ligera "Quásar", escrita ya hace cinco años. Ideal para leer en la playa.
AQUÍ EL LINK: QUÁSAR

viernes, 20 de julio de 2012

EL DIRECTOR


Cuando los protagonistas de la comedia romántica (profesor universitario divorciado y viuda sexy) deciden finalmente sucumbir a los placeres de la carne, el director decide que la cámara aparte lentamente la mirada. El clásico y manido recurso que, acompañado por un fondo musical meloso, desemboca en un plano fijo a una ventana o a la chimenea encendida frente a la alfombra del salón. Sugerir en vez de mostrar. Las manos del amante que se afanan en desabotonar la blusa. El cabello recogido de la chica desordenado a base de caricias. El traveling que nos toma de la mano para invitarnos a dejarles un poco de intimidad justo cuando ella se afloja el sujetador y estamos a punto de ver un poco de teta. Porque todos somos adultos y sabemos perfectamente a qué se dedica la pareja mientras el director decide mostrarnos los pies desnudos de los amantes, la mesita con tapete de ganchillo donde reposa el teléfono, las cortinas filtrando luz de luna, la penumbra, un culturista negro y desnudo que, sentado sobre el suelo en un rincón de la estancia, se taja el glande con una cuchilla de afeitar justo en el momento en el que eyacula.     

lunes, 16 de julio de 2012

ANIMALES

El erizo está cachondo. Es fácil percibirlo porque su mirada apunta al vacío y su cuerpo se hincha y deshincha a un ritmo frenético. Como si todo el oxígeno del mundo no fuera suficiente para evitar el colapso de su diminuto corazón. Y también la víbora que aparece en el siguiente plano. No puede estar más salida. Solo hay que ver cómo repta en busca de las zonas más irregulares del suelo para aliviar el escozor. Las piedrecitas, las hojas secas, las raíces desenterradas al pie de los árboles. Ese león marino que se muere de ganas de follar mientras trata de mantener el equilibrio sobre un trozo de hielo. No importa que sea un plano aéreo, no importa que por el momento solo sea una mancha oscura en el centro de un islote a la deriva. Hay que ser estúpido para no darse cuenta de que el animal necesita meterla en caliente. Lo sabe él desde el sofá de su casa, lo sabía el cámara que años atrás filmó las imágenes desde el helicóptero, lo sabe cada puto espectador que en este mismo momento –está seguro de ello- se horroriza más y más por el hecho de que este inadmisible documental de pornografía explícita se esté emitiendo en la franja de horario infantil. La gacela, la cebra, el tucán. Si fuese posible, follarían todos con todos. El aleteo supersónico del colibrí, los movimientos tensos del cuello de la tortuga, esa estrella de mar que lleva una empalmada tan bestia que obliga al hombre a apartar la vista de la pantalla. Y a apagar la tele, levantarse del sofá y tomar papel y bolígrafo para escribir una carta de protesta al canal que jamás enviará. No se le ocurre otra forma más sutil de masturbarse.

sábado, 6 de agosto de 2011

domingo, 17 de julio de 2011

sábado, 28 de mayo de 2011

lunes, 9 de mayo de 2011

CONTRASEÑA

-Contraseña.

-Deslumbrante atuendo celta.

-Eh... Me temo que esa contraseña no es correcta.

-¿Cómo que no es correcta? Aquí tengo el telegrama que...

-Esa contraseña es la de la semana pasada. Fíjese en la fecha de envío. "Deslumbrante atuendo celta" era la contraseña de la semana pasada.

-Vaya...

-No puedo dejarle entrar si no me dice la contraseña correcta.

-Me he... Me he dejado el papelito en casa. Qué estúpido. Ahora no recuerdo...

-Bueno. Gracias por venir, de todos modos.

-Tengo el carné de socio. Deme un segundo y...

-No se moleste. Sin contraseña, el carné no tiene validez.

-...

-...

-¡Ninja con náuticos! Joder, sí.

-Vaya. Se ha acordado.

-Ninja con náuticos... La tenía en la punta de la lengua.

-Adelante, puede pasar. La contraseña es correcta.

-Qué mal rato he pasado.

-Bueno, ya está. Le puede ocurrir a cualquiera.

-Qué vergüenza...

-Bah, no es para tanto.

miércoles, 20 de abril de 2011

LA CARPA

El cartel adherido a uno de los postes de la carpa te ofrece una limpieza de aura por cinco euros. Es una carpa pequeña, una especie de tienda de campaña a lo Lawrence de Arabia tamaño familiar. Está flanqueada por un toldo bajo el que se proporcionan masajes gratuitos y el stand de una asociación que denuncia el abandono de mascotas. En la entrada de la carpa, un señor delgado con barba y camisa de cuadros sostiene un taco de folletos. El señor advierte que te has detenido a leer el cartel y te anima a traspasar la lona blanca. No te atreves a rechazar su propuesta. En el interior de la carpa descubres un sillón sobre el que cuelga algo demasiado similar al secador de pelo de un salón de belleza. El señor de la barba deja los folletos sobre el suelo y baja el cierre de cremallera que constituye la entrada a la carpa. Te invita a que te sientes en el sillón. El suelo está cubierto por una alfombra color hierba plagada de bultos y arrugas. El color del sillón es el de un café con leche corto de café. Te dejas caer sobre él y el señor comienza a desabotonarse la camisa. Después se desabrocha el cinturón y sus pantalones se deslizan hasta sus tobillos. No lleva ropa interior. Cuando se agacha para enchufar la toma de corriente del secador en lo que parece un generador eléctrico, te fijas en la raja negra y peluda que divide su trasero. Le dices que acabas de recordar que no llevas dinero encima. Que si te espera tan solo diez minutos puedes acercarte hasta un cajero. Tienes tanta prisa por salir que tu forcejeo con la cremallera de la puerta provoca que la carpa se os caiga encima.